El dolor invisible, salud músculo/esquelética y desigualdades de género en el trabajo
Palavras-chave:
Dolor físico laboral invisibleResumo
Este trabajo surge de la necesidad de visibilizar cómo el dolor físico asociado al trabajo no siempre es reconocido como problema de salud laboral. Nos propusimos explorar la relación entre dolor, tareas de cuidado y género, a partir de experiencias concretas compartidas por trabajadoras y trabajadores en distintos rubros. El objetivo fue analizar cómo se naturaliza el dolor físico y cómo inciden los mandatos de género en la percepción y atención de estas dolencias.
La propuesta se desarrolló en el marco de la materia “Género y Salud”, en el tercer año de la carrera Licenciatura en Enfermería de la UNAJ. La consigna consistía en seleccionar una problemática de la salud, indagar sobre ella e interpretarla desde una perspectiva de género. Nos centramos en las enfermedades músculo-esqueléticas como consecuencia de cargas físicas intensas, mala ergonomía, sobrecarga horaria y falta de descanso.
Metodología: Diseñamos una encuesta anónima y autoadministrada que circuló por redes sociales y grupos de WhatsApp. Fue respondida por 58 personas adultas que se desempeñan en áreas como salud, limpieza, educación, estética y mantenimiento. Las preguntas abordaban síntomas físicos relacionados al trabajo, zonas del cuerpo afectadas, frecuencia del dolor, uso de medicación, y acceso o no a atención médica. También indagamos si el dolor era percibido como parte normal del trabajo.
Resultados
La totalidad de quienes respondieron declaró sentir dolor físico frecuente en relación a sus tareas laborales.Las zonas más afectadas fueron la espalda, el cuello y los hombros.
41 de los encuestados manifestaron no acceder a atención médica por falta de tiempo o recursos, y muchas 30 personas dijeron automedicarse para poder seguir trabajando. Un dato clave fue que 27 trabajadores consideraron que el dolor está naturalizado en su entorno laboral.
Discusión: Estos resultados reflejan cómo el dolor físico no se vincula solo con las exigencias corporales, sino también con una cultura laboral que invisibiliza el malestar, lo minimiza o lo considera "parte del rol", especialmente en sectores feminizados, como por ejemplo limpieza, estética y cuidado domiciliario.
Cómo conclusión, el análisis desde una perspectiva de género permite comprender que el dolor laboral no se distribuye de manera homogénea: afecta de forma diferenciada según el género, las jerarquías y las tareas asignadas. La naturalización del dolor en los cuerpos que cuidan no es solo una cuestión médica, sino política. Consideramos urgente repensar la organización del trabajo, fomentar la consulta temprana, y generar espacios institucionales donde el dolor pueda expresarse sin vergüenza ni castigo.Este trabajo refuerza la importancia de reconocer el dolor como indicador de condiciones laborales injustas, y no como un costo inevit
able del cuidado.
Downloads
Publicado
Edição
Seção
Licença
Copyright (c) 2025 Aldana Belén Billordo, Magalí Pana, Vanina Thomas (Autor/a)

Este trabalho está licenciado sob uma licença Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International License.
- Compartir — copiar y redistribuir el material en cualquier medio o formato
- Adaptar — remezclar, transformar y construir a partir del material para cualquier propósito, incluso comercialmente
- Atribución — Dar crédito al autor de manera adecuada, brindar un enlace a la licencia, e indicar si se han realizado cambios.
- Compartir Igual — Si remezcla, transforma o crea a partir del material, debe distribuir su contribución bajo la misma licencia del original.