Desde Acá. Cimientos para una Salud Situada
Revista del Instituto de Ciencias de la Salud | UNAJ | ISSN: 3008-7627 | Julio-Diciembre 2026 | No 6
Además del ambiente escolar, el clima cultural de la época resultó fundamental para
mis motivaciones. El cine argentino jugó un papel central, especialmente películas
como Darse Cuenta (1984), Camila (1984), La Historia Oficial (1985), Made in Ar-
gentina (1987), que reflejaban problemáticas sociales y políticas que resonaban en
mi entorno. En el ámbito literario, el llamado realismo mágico y, en particular, la
novela Cien años de Soledad de Gabriel García Márquez, estimulaban mi imagina-
ción histórica y ampliaban mi visión sobre la historia latinoamericana. No puedo
desvincular esas experiencias y lecturas de mi interés por la historia argentina y
latinoamericana.
A pesar de que en mi hogar no existía una tradición universitaria ni una biblioteca
formada, mi madre y mi hermana, cinco años mayor, desempeñaron un papel fun-
damental en la transmisión del valor de la educación. Sus insistencias en la impor-
tancia de completar los estudios universitarios marcaron una diferencia respecto
al modelo tradicional de mujer dedicada exclusivamente al cuidado del hogar. Este
estímulo constante hacia el estudio y la lectura se reflejaba en acciones concretas:
cada mes, elegíamos libros de un Club de lectores, cuya dinámica consistía en recibir
un folleto con títulos sugeridos a través de un vendedor itinerante. Este sistema fue
el punto de partida para la conformación de mi primera biblioteca personal, repre-
sentando no solo el acceso a distintos materiales de lectura, sino también el inicio
de una relación más activa y autónoma con el conocimiento. Además de la selección
mensual de libros, recurría frecuentemente al préstamo de ejemplares tanto en la
Biblioteca de la Escuela Normal como en la del Club Independiente de Avellaneda.
Gracias a estas alternativas, pude ampliar mis posibilidades de lectura y formación,
integrando diferentes perspectivas y temáticas a mi desarrollo intelectual. Así, la red
de recursos bibliográficos disponibles, sumada al estímulo familiar, fue clave para
fortalecer mi camino académico y abrir nuevas oportunidades de aprendizaje en
tiempos de vida democrática.
Durante mi adolescencia, viví en una familia de clase media en el conurbano sur,
donde la estabilidad cotidiana se vio abruptamente alterada por los graves proble-
mas cardíacos y renales de mi padre. Este episodio marcó un antes y un después en
la dinámica familiar: la rutina cambió radicalmente, la economía se volvió frágil
y mi madre debió asumir una carga mayor de responsabilidades de cuidado y de
complejos trámites para poder acceder a un cardio desfibrilador en 1999 para mi
padre. A lo largo de más de una década de infartos, internaciones, cirugías y exten-
sas estadías en el Hospital Argerich, fui testigo del debilitamiento progresivo de mi
padre y mayores responsabilidades de cuidado por parte de mi madre y un sistema
de salud pública que iba dando respuestas. Esta experiencia se convirtió en un punto
clave para afianzar mi interés en la historia del sistema sanitario argentino. Recuer-
do especialmente la atención recibida en el hospital público, que era una referencia
en cirugía cardiovascular en esa época. Los profesionales de la salud establecieron
vínculos significativos tanto con mi padre como con el resto de la familia, generando
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