Desde Acá. Cimientos para una Salud Situada  
Revista del Instituto de Ciencias de la Salud | UNAJ | ISSN: 3008-7627 | Julio-Diciembre 2026 | No 6  
Discapacidad en Argentina: un estudio  
sobre la morbilidad (2009 - 2017)  
Disability in Argentina: a study on morbidity (2009 - 2017)  
Deficiência na Argentina: um estudo sobre morbidade (2009 - 2017)  
Marina Ayelen Zanetti1 (ORCID: 0009-0009-7069-5462)  
Contacto  
Marina Ayelen Zanetti -Email: mazanetti@gmail.com  
Filiaciones  
1. Universidad Nacional de Lanús, Lanús, Argentina  
Fecha de recepción: 31-03-2026  
Fecha de aceptación: 09-06-2026  
Citar como  
Zanetti MA. Discapacidad en Argentina: un estudio sobre la morbilidad (2009  
- 2017). Desde Acá. 2026; 6: p-p. 16-36  
Resumen  
El presente artículo analiza el perfil de morbilidad de la población con Certificado Úni-  
co de Discapacidad (CUD) en Argentina entre 2009 y 2017, considerando su relación  
con determinantes socioeconómicos y de acceso a la salud, por regiones y provincias. Se  
desarrolló un estudio ecológico basado en fuentes secundarias (Censo 2010, estadísticas  
de salud y Registro Nacional de Personas con Discapacidad). Los resultados muestran  
un predominio de enfermedades no transmisibles, así como diferencias regionales aso-  
ciadas a la estructura demográfica y, en menor medida, a condiciones socioeconómicas.  
El Noreste (NEA) y Noroeste (NOA) presentan mayor peso de enfermedades transmi-  
sibles y peores indicadores socioeconómicos y de salud. Asimismo, se identifica una  
brecha significativa entre la población con discapacidad y aquella que accede al CUD, lo  
que plantea limitaciones para la interpretación de los resultados.  
Palabras clave: Estudios de la Discapacidad; Personas con Discapacidad; morbilidad;  
CIE-10; Perfil Epidemiológico; Análisis de Situación de Salud.  
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Abstract  
is article analyzes the morbidity profile of the population with a Disability Certifi-  
cate (CUD) in Argentina between 2009 and 2017, considering its relationship with so-  
cioeconomic determinants and access to health, by region and province. An ecological  
study was conducted based on secondary sources (2010 Census, health statistics, and  
the National Registry of Persons with Disabilities). e results show a predominance of  
non-communicable diseases, as well as regional differences associated with demogra-  
phic structure and, to a lesser extent, socioeconomic conditions. e Northeast (NEA)  
and Northwest (NOA) regions have a higher prevalence of communicable diseases and  
worse socioeconomic and health indicators. Furthermore, a significant gap is identified  
between the population with disabilities and those who access the CUD, which poses  
limitations for the interpretation of the results.  
Keywords: Disability Studies; People with Disabilities; Morbidity; ICD-10; Health Pro-  
file; Diagnosis of Health Situation.  
Resumo  
Este artigo analisa o perfil de morbidade da população com Certificado Único de De-  
ficiência (CUD) na Argentina entre 2009 e 2017, considerando sua relação com deter-  
minantes socioeconômicos e acesso à saúde, por região e província. Foi realizado um  
estudo ecológico com base em fontes secundárias (Censo de 2010, estatísticas de saúde  
e Cadastro Nacional de Pessoas com Deficiência). Os resultados mostram uma pre-  
dominância de doenças não transmissíveis, bem como diferenças regionais associadas  
à estrutura demográfica e, em menor grau, às condições socioeconômicas. As regiões  
Nordeste (NEA) e Noroeste (NOA) apresentam maior prevalência de doenças trans-  
missíveis e piores indicadores socioeconômicos e de saúde. Além disso, identifica-se  
uma lacuna significativa entre a população com deficiência e aqueles que acessam o  
CUD, o que impõe limitações à interpretação dos resultados.  
Palavras-chave: Estudos sobre Deficiência; Pessoas com Deficiência; Morbidade; CID-  
10; Perfil Epidemiológico; Análise da Situação da Saúde.  
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Discapacidad en Argentina: un estudio  
sobre la morbilidad (2009 – 2017)  
Marina Ayelen Zanetti  
Introducción  
En las últimas décadas se ha dado una menor incidencia de enfermedades infecciosas/  
parasitarias, y un crecimiento de las enfermedades crónico-degenerativas o causas ex-  
ternas, que acompaña al envejecimiento de la población1(p.1). Esta transición epidemio-  
lógica necesariamente impacta en el perfil de morbilidad asociada a las personas con  
discapacidad (en adelante PcD).  
El artículo surge a partir de una tesis de investigación desarrollada en el contexto de la  
Maestría de Epidemiología, Gestión y Políticas de Salud del Instituto de Salud colectiva  
(Isco – Unla) presentada en 2025, en la que se elaboró un perfil de morbilidad para la  
población con discapacidad en Argentina. Se trató de una primera exploración acadé-  
mica a partir del uso de distintas fuentes secundarias, entre ellas el Registro Nacional de  
Personas con Discapacidad (RNPcD), constituido a partir del CUDa.  
Este estudio muestra que el perfil de morbilidad de la población con discapacidad pre-  
senta una distribución desigual entre regiones y provincias. Logramos encontrar di-  
ferencias que responderían a interacciones entre la prevalencia de determinadas con-  
diciones de salud y su evolución en el tiempo, la disponibilidad y accesibilidad de los  
servicios de salud, así como con las condiciones socioeconómicas de cada región; aun-  
que no fuera posible establecer relaciones causales por las propias características de la  
investigación.  
Según el Informe Mundial sobre la Discapacidad, los mayores niveles de prevalencia de  
la discapacidad se observan en grupos vulnerables2 (p.31). El vínculo discapacidad-po-  
a
En mayo de 2009, el Ministerio de Salud de la Nación oficializó un nuevo modelo de Certificado Único  
de Discapacidad (CUD), instituyendo el uso de la CIF como el marco conceptual vigente para definir  
las normativas de certificación; se instituyen Juntas Evaluadoras interdisciplinarias y se conforma el  
Registro Nacional de Personas con Discapacidad.  
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breza es bidireccional: las PcD y sus familias tienen más probabilidades de sufrir difi-  
cultades materiales como inseguridad alimentaria, vivienda precaria, y atención médi-  
ca inadecuada2. Asimismo, tienen más posibilidades de vivir en la pobreza comparado  
con personas sin discapacidad de ingresos equivalentes2 (p.11). Por otro lado, la pobreza  
puede contribuir al desarrollo de condiciones de saludb asociadas a la discapacidad y  
puede incrementar las posibilidades de que una condición de salud derive en una limi-  
tación, por falta de atención médica y rehabilitación2 (p.12).  
Por la compleja interacción entre ciertas deficienciasc de origen físico, factores ambien-  
tales y características individuales, la discapacidad requiere una perspectiva integral  
que contemple los determinantes sociales que influyen en la calidad de vida y evolución  
de la salud. Para construir los perfiles de morbilidad, tomamos la información disponi-  
ble en el RNPcDd.  
Este estudio mostró que las condiciones de salud de la población con discapacidad en  
Argentina presentan diferencias regionales que se vinculan con la estructura demográ-  
fica y con condiciones socioeconómicas y de acceso a la salud.  
Perspectivas conceptuales  
Discapacidad  
La CIF (marco teórico detrás del CUD) define a la discapacidad como:  
[...] un término genérico que incluye déficits, limitaciones  
en la actividad y restricciones en la participación. Indica los  
aspectos negativos de la interacción entre un individuo (con  
una condición de salud) y sus factores contextuales (factores  
ambientales y personales)3.  
La discapacidad hoy se comprende desde un modelo universal, como hecho transver-  
sal a toda la población. El funcionamiento y discapacidad resultan de una interacción  
dinámica entre los estados de salud (enfermedades, trastornos, lesiones, traumas) y los  
factores contextuales (personales y ambientales). “El ‘constructo’ básico de los factores  
ambientales está constituido por el efecto facilitador o de barrera de las características  
del mundo físico, social y actitudinal3 (p.9)”.  
b
c
Por condición de salud entendemos cualquier estado que influye en la salud de una persona, incluyen-  
do enfermedades, trastornos, lesiones y otros factores que afectan el funcionamiento de las personas.  
Por deficiencia nos referimos a la anormalidad o pérdida de una estructura o de una función fisiológi-  
ca, siguiendo lo definido por la normativa del CUD.  
d
En la certificación de la discapacidad se consignan hasta seis condiciones de salud para cada persona  
evaluada, utilizando CIE 10.  
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Vulnerabilidad  
La discapacidad como problema de salud pública necesita un enfoque epidemiológico  
que contemple la compleja interacción de factores que operan de manera particular en  
cada persona. Por ello, se adopta el marco de la vulnerabilidad, en consonancia con el  
enfoque biopsicosocial y el modelo universal de la discapacidad, que entiende que las  
interacciones entre agente, huésped y medio son recíprocas y “[…] no se limitan a las  
condiciones de génesis del daño, sino que lo determinan a lo largo de todo el curso del  
proceso patogénico, inclusive en sus desenlaces”5 (p.44). Así, un mismo proceso pato-  
génico puede o no derivar en limitaciones funcionales según interactúe con el contexto  
cultural, sociopolítico e intersubjetivo, en línea con la CIF, que reconoce el rol de los  
factores contextuales en el funcionamiento y la discapacidad.  
Desde esta perspectiva, la intervención como parte de la determinación de los procesos  
de salud, enfermedad, atención y cuidado es también objeto de análisis5 (p.44). La dis-  
tribución y el acceso a servicios y profesionales de salud son clave, ya que pueden evitar  
limitaciones funcionales. Para el enfoque de vulnerabilidad, el principio de integralidad  
resulta clave, abarcando prevención, asistencia, rehabilitación e inclusión, en un con-  
junto dinámico de acciones y recursos ajustados a las necesidades de las personas con  
discapacidad6 (p.29). Donde existe menos acceso al cumplimiento de derechos, se incre-  
menta la vulnerabilidad5 (p.49), lo que puede marcar la diferencia entre una evolución  
favorable y una limitación permanente.  
Espacio social y determinación social de la salud  
El espacio social es una construcción histórica; no es algo dado ni estático, sino que se  
transforma continuamente7 (p.323). El espacio no puede entenderse separado del tiem-  
po ni de las personas, ni el cuerpo como algo ajeno a ese entramado espacio-temporal:  
ambos se co-constituyen en procesos históricos y sociales8. Así, el concepto epidemio-  
lógico de riesgoe resulta limitado para estudiar este fenómeno, ya que reduce la relación  
entre eventos a una probabilidad y deja de lado los procesos que vinculan al cuerpo  
con su entorno8. En este marco, cobra relevancia la categoría de determinación social  
de la salud, central para comprender cómo estas dinámicas configuran los procesos de  
salud-enfermedad.  
“La determinación social va y viene dialécticamente […]: se reproduce de lo general a lo  
particular, y se genera de lo particular a lo general”9 (p.20). No son inequidades aisladas.  
e
La epidemiología del riesgo asume la centralidad del discurso epidemiológico entre 1946 y 1965. El  
riesgo en esta etapa posee un marcado orden especulativo: si se encuentra una relación causal entre de-  
terminado factor y determinada ocurrencia, se toma como válida la hipótesis. “El concepto [de riesgo]  
pasa a designar probabilidades de ser atacado, atribuible a un individuo cualquiera de grupos pobla-  
cionales particularizados, delimitados en función de la exposición a agentes (agresores o protectores)  
de interés técnico o científico”11.  
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La desigualdad es una de las principales causas de mala salud y, en consecuencia, de  
discapacidad2 (p.4). Ocuparse de los factores ambientales puede reducir la incidencia de  
las condiciones de salud discapacitantes2 (p.9).  
La prevención debería ser multidimensional. Prevención primaria que tienda a evitar o  
eliminar la causa de un problema de salud (a nivel individual o colectivo) antes de que  
surja; secundaria, que apunte a detectar un problema en etapas tempranas, impidien-  
do sus efectos a largo plazo; y terciaria, que disminuya el impacto de una enfermedad  
restaurando la función. Debe incluir la prevención de las barreras discapacitantes; y la  
prevención y tratamiento de las condiciones de salud subyacentes2 (p.9).  
Objetivos, hipótesis y metodología  
El objetivo de esta investigación fue describir y comparar el perfil de morbilidad de  
la población con discapacidad con Certificado Único de Discapacidad (CUD) en Ar-  
gentina entre 2009 y 2017, considerando su distribución por sexo y edad, y su relación  
con indicadores socioeconómicos y de salud a nivel provincial y regional. Se partió del  
supuesto de que las condiciones de salud se vinculan con la estructura demográfica, las  
condiciones socioeconómicas y el acceso a los servicios de salud en cada jurisdicción.  
Se desarrolló un estudio cuantitativo, ecológico, agregado, observacional y de corte  
transversal, basado en fuentes secundarias. La principal fuente de información fue el  
Registro Nacional de Personas con Discapacidad, construido a partir del CUD. La certi-  
ficación implica una evaluación interdisciplinaria y utiliza como marco la Clasificación  
Internacional de Enfermedades (CIE-10) para consignar condiciones de salud y la CIF  
para evaluar el funcionamiento, incorporando además variables sociodemográficas.  
Se complementó el análisis con datos de Indicadores Básicos (DEIS, 2017) y del Censo  
Nacional 2010, a fin de caracterizar las condiciones demográficas, socioeconómicas y de  
salud de las regiones y provincias. En una primera etapa, se compararon las estructu-  
ras poblacionales del total país y por región (ver Tabla 1 para conocer el agrupamiento  
regional realizado), la población con dificultad o limitación permanente y la población  
con CUD. Luego, se analizaron indicadores socioeconómicos, de acceso a servicios de  
salud y otros determinantes sociales.  
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Tabla 1. Listado de provincias y regionesf  
Región  
Provincia  
Región Centro  
Región Cuyo  
Región Noroeste  
Región Noreste  
Región Patagónica  
CABA, Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe  
La Rioja, Mendoza, San Juan, San Luis  
Catamarca, Jujuy, Salta, Santiago del Estero, Tucumán  
Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones  
Chubut, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Tierra  
del Fuego  
Fuente: elaboración propia en base a DEIS 2017  
Para la construcción del perfil de morbilidad, se clasificaron los diagnósticos registra-  
dos en el CUD a partir de una adaptación de la lista 6/67 de la Organización Panameri-  
cana de la Saludg, complementada con la lista de tabulación para morbilidad de la CIE-  
10. Se definieron 19 categorías agrupadas en tres grandes conjuntos: (i) enfermedades  
transmisibles, maternas, perinatales, metabólicas y nutricionales; (ii) enfermedades no  
transmisibles; y (iii) lesiones y envenenamientos (ver Tabla 2).  
Tabla 2. Agrupamiento de listado de afecciones codificadas con CIE 10. Nivel 1 de agrupamiento.  
Descripción  
Códigos CIE-10  
ENFERMEDADES TRANSMISIBLES, MATERNAS, PERINATALES,  
METABÓLICAS Y NUTRICIONALES  
Enfermedades transmisibles  
Ciertas afecciones originadas en el  
período perinatal  
A00-B99, G00-G03, J00-J22  
P00-P96  
Trastornos metabólicos  
Otras enfermedades  
E70 – E90  
E00-E07, E15-19, E20 – E35, E40-E64,  
O00-O99  
ENFERMEDADES NO TRANSMISIBLES  
Neoplasias (Tumores)  
C00-D48  
I00-I99  
Enfermedades del sistema circulatorio  
Diabetes mellitus  
E10-E14  
F00-F99  
Trastornos mentales y del  
comportamiento  
f
Se utiliza el agrupamiento de los Indicadores Básicos de la DEIS.  
g
La lista 6/67 fue elaborada por la OPS para tabular mortalidad. Ofrece seis grandes grupos de causas  
(Enfermedades transmisibles, Neoplasias [tumores], Enfermedades del sistema circulatorio, Ciertas  
afecciones originadas en el período perinatal, Causas externas y Todas las demás enfermedades) ht-  
tps://iris.paho.org/server/api/core/bitstreams/6b31bcb7-c010-4e02-9727-2ddbc6f9bda9/content  
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Enfermedades del sistema nervioso,  
G04-G99  
Q00-Q99  
excepto meningitis  
Malformaciones congénitas,  
deformidades y anomalías cromosómicas  
Enfermedades del ojo y sus anexos  
Enfermedades del oído  
Enfermedades de la piel y del tejido  
subcutáneo  
H00-H59  
H60-H95  
L00 – L99  
Trastornos de las articulaciones  
M00 – M25  
Enfermedades del sistema osteomuscular M30 – M99  
y del tejido conjuntivo  
Enfermedades del sistema urinario  
Enfermedades del sistema digestivo  
Otras enfermedades  
N00-N39  
K00 - K93  
D50-D53, D55–D77, D80-D89, E65-E69,  
J40-J47, J30-J39, J60-J99, N40-N51, N60–  
N64, N70–N77, N80-N83, N85-N88,  
N91–N95, N97- N99  
LESIONES Y ENVENENAMIENTOS  
Causas externas  
V01-Y89  
Lesiones y traumatismos  
S00 – T98  
Fuente: elaboración propia  
No se buscó encontrar una “causa básica”, sino analizar todas las condiciones de salud  
consignadas, dado que la discapacidad no responde necesariamente a una linealidad de  
eventos.  
El análisis se realizó a nivel nacional y se desagregó por tipo de deficiencia, región y pro-  
vincia, finalizando con una comparación entre los perfiles de morbilidad, la estructura  
demográfica y los determinantes sociales y de salud considerados.  
Resultados  
A partir del trabajo, se construyeron perfiles de morbilidad de la población con CUD  
por región y provincia, identificando condiciones de salud frecuentes. Si bien no se ha-  
llaron relaciones contundentes, efectivamente hay un peso de la estructura demográfica  
y los determinantes sociales en la distribución de los tipos de deficiencia y en las condi-  
ciones de salud.  
Se confirmó que las enfermedades no transmisibles tienen un peso mucho mayor tam-  
bién en la población con CUD, tal como sucede en la población general. Incluso en  
regiones con población (total y con CUD) más joven, como el noreste y noroeste. Aun-  
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que en ambos hay una mayor prevalencia de enfermedades transmisibles, maternas,  
perinatales, metabólicas y nutricionales que en el resto de las regiones, las enfermedades  
no transmisibles las superan ampliamente. Asimismo, al interior de este gran grupo, las  
específicamente transmisibles tienen un peso muy bajo.  
Estructuras demográficas  
A nivel país, la población total, ha seguido un patrón similar al de los países desarrolla-  
dos, caracterizándose por una disminución sostenida de la natalidad y la mortalidad, lo  
que ha llevado a un envejecimiento progresivo de la población. Muestra una estructura  
poblacional con una proporción creciente de adultos mayores, en la que la proporción  
de mujeres aumenta a partir de los 50 años, y hay una disminución relativa de la pobla-  
ción joven. Por su parte, la población con dificultad o limitación permanente (PDLP)  
muestra una pirámide invertida (fenómeno que se sostendrá en todas las regiones), que  
se va engrosando a partir de los 45 años. La prevalencia de la dificultad o limitación  
aumenta sostenidamente acompañando la edad, esperable por la aparición de enfer-  
medades crónicas y limitaciones propias del envejecimiento, y la forma de detección  
de la limitación o dificultad en el censo, que no permite indagar de forma correcta la  
discapacidad en los menores.  
Figura 1. Distribución porcentual de la población total y población con dificultad o limitación per-  
manente del total país, por sexo y grupos quinquenales de edad. Año 2010  
Fuente: elaboración propia en base a CENSO 2010. INDEC.  
La población con CUD, por su parte, muestra una distribución por sexo y edad parti-  
cular, disímil a las anteriores, con dos momentos de alta concentración, en los menores  
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de 19 añosh y en los mayores de 50, aunque a partir de los 64 comienza a decaer drás-  
ticamente en comparación con la PDLP, probablemente influenciado por una menor  
demanda del CUD y no por una menor existencia real de deficiencias en las edades  
mayores.  
Figura 2. Distribución porcentual de la población total del país con certificado único de discapaci-  
dad, por sexo y grupos quinquenales de edad. Año 2017  
Fuente: elaboración propia en base al RNPCD 2017.  
Las regiones han mostrado diferencias en todas las poblaciones analizadas. NOA y NEA  
presentan poblaciones más jóvenes con alta prevalencia de PDLP, mientras que las re-  
giones Centro, Cuyo y Patagonia muestran un envejecimiento progresivo (aunque en la  
Patagonia con predominio de personas en edad productiva frente a adultos mayores). El  
Centro tiene una baja prevalencia de PDLP (destaca CABA a nivel nacional, a pesar de  
ser una de las zonas más envejecidas), mientras que Cuyo, muestra un porcentaje más  
elevado y La Patagonia una prevalencia mayor en todas sus provincias excepto Tierra  
del Fuego y La Pampa.  
En cuanto a la población con CUD, en el Noreste y Noroeste se presenta una base parti-  
cularmente ensanchada, con predominio marcado respecto a las otras regiones de me-  
nores de 19 años (con predominio masculino). Centro y Cuyo son las que tienen pobla-  
ción con CUD más envejecida, con una base más estrecha que el resto de las regiones, y  
en líneas generales, un crecimiento en las edades medias hasta los 65 años.  
h Al indagar la estructura de la población con CUD hemos descubierto un índice de masculi-  
nidad extremadamente elevado comparado con la población total.  
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Indicadores socioeconómicos y de salud  
Entre las principales dificultades de acceso a la salud de las PcD destacan los factores  
económicos, la lejanía de centros urbanos y las barreras para acceder a tratamientos  
y profesionales. Para contextualizar las regiones según su población total, se utiliza-  
ron variables como Necesidades Básicas Insatisfechas, Índice de Desarrollo Humano,  
empleo y alfabetización, observándose que las provincias del NOA y NEA exhiben los  
indicadores más desfavorables.  
Para caracterizar a la población con CUD, se incorporaron variables del RNPCD (al-  
fabetismo, condiciones de vivienda, hacinamiento, actividad y situación previsional),  
evidenciando marcadas desigualdades regionales. En términos generales, existe una co-  
rrespondencia entre la población total y la población con CUD: el NOA y el NEA con-  
centran los indicadores socioeconómicos más desfavorables, lo que también se refleja en  
los indicadores de salud (esperanza de vida, mortalidad infantil y materna, mortalidad  
perinatal y años de vida potencialmente perdidos).  
La mortalidad infantil resulta un indicador clave, ya que sintetiza factores demográ-  
ficos, socioeconómicos, culturales, ambientales y de acceso a la salud. Mientras que la  
mortalidad neonatal se vincula principalmente con condiciones congénitas y la aten-  
ción sanitaria, la post-neonatal refleja en mayor medida condiciones ambientales y so-  
cioeconómicas. Por ello, valores elevados en estos indicadores dan cuenta de situaciones  
de mayor vulnerabilidad poblacional.  
En cuanto al acceso a la salud, los resultados fueron más heterogéneos. Se analizaron  
variables como urbanización, nacimientos en establecimientos asistenciales, cobertura  
de vacunas, disponibilidad de profesionales y establecimientos, cobertura de salud y  
ruralidad. El Centro y la Patagonia presentan más del 90% de población urbana, mien-  
tras que el NOA y NEA concentran mayores niveles de ruralidad. La región Centro  
se destaca por la alta disponibilidad de profesionales (impulsada por CABA), aunque  
con menor proporción de establecimientos por habitante; en contraste, la Patagonia  
presenta mejores ratios de establecimientos. En el NOA y NEA hay mayor presencia de  
establecimientos, pero menor disponibilidad de personal y de servicios con internación.  
Esto sugiere que las áreas rurales enfrentan mayores barreras de acceso, mientras que  
las urbanas concentran recursos humanos.  
Respecto de la cobertura de salud, el 36,1% de la población total carece de cobertura,  
frente al 31% entre personas con dificultades. Sin embargo, el NOA y NEA registran los  
niveles más altos de población sin cobertura. En la población con CUD, la cobertura  
es mucho mayor: 8 de cada 10 a nivel nacionali. A nivel regional, las diferencias en la  
población con CUD son moderadas, aunque persisten disparidades entre provincias.  
i
En la población con CUD, el acceso a cobertura de salud es mayor, por el propio recorrido de su tra-  
mitación; que implica una persona inserta en el sistema de salud y que por necesidad de su cobertura  
muchas veces llega al CUD.  
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Perfiles de morbilidad y hallazgos  
Integramos la información referente a las condiciones de salud de la población con  
CUD en tres grandes grupos: enfermedades transmisibles, maternas perinatales, me-  
tabólicas y nutricionales; enfermedades no transmisibles; y lesiones y envenenamiento;  
y la analizamos en primer lugar a nivel país, por tipo de deficiencia, y finalmente por  
región y provincia.  
En todo el país, casi 9 de cada 10condiciones de salud certificadas corresponden a enfer-  
medades no transmisibles; sólo el 9,2% están vinculadas a enfermedades transmisibles,  
maternas, perinatales, metabólicas y nutricionales (en adelante “enfermedades trans-  
misibles y otras”); mientras que lesiones y envenenamientos sólo representan el 3,8%  
(Figura 3).  
Figura 3. Distribución porcentual de grandes categorías de condiciones de salud de personas con  
CUD. Año 2017  
Fuente: elaboración propia en base a RNPcD, 2017.  
Dentro de las no transmisibles el mayor peso lo tienen los trastornos mentales y del  
comportamiento vinculados a los porcentajes elevados de deficiencia mental / intelec-  
tual de la población con CUD (que representan el 32,9% a nivel país – ver Figura 7);  
seguido por las enfermedades del sistema nervioso; trastornos de las articulaciones,  
enfermedades del ojo y anexos, enfermedades del oído, del sistema circulatorio y del  
sistema osteomuscular y tejido conjuntivo son las más frecuentes (Figura 4).  
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Figura 4. Distribución porcentual para el total país de condiciones de salud de Enfermedades no  
transmisibles de la población con CUD, por agrupamiento de segundo nivel de condiciones de salud.  
Año 2017  
Fuente: elaboración propia en base a RNPcD, 2017.  
Al interior de las enfermedades transmisibles y otras, destacan ampliamente las mal-  
formaciones congénitas, deformidades y anomalías cromosómicas frente al resto de las  
condiciones. De hecho, las enfermedades transmisibles sólo representan 8,8% (Figura  
5).  
Figura 5. Distribución porcentual para el total país de condiciones de salud de enfermedades trans-  
misibles, maternas, perinatales, metabólicas y nutricionales de la población con CUD, por agrupa-  
miento de segundo nivel de condiciones de salud. Año 2017  
Fuente: elaboración propia en base a RNPcD, 2017.  
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Por último, las lesiones y envenenamientos (Figura 6) se dividen en dos grandes grupos:  
8 de cada 10 son lesiones y traumatismos y sólo un 15% causas externas.  
Figura 6. Distribución porcentual para el total país de condiciones de salud de Lesiones y envenena-  
miento de la población con CUD, por agrupamiento de segundo nivel de condiciones de salud. Año  
2017  
Fuente: elaboración propia en base a RNPcD, 2017  
En relación a los tipos de deficiencia, predominan ampliamente las de origen mental o  
intelectual y motora. En tercer lugar, se encuentra la deficiencia múltiple, que incluye a  
quienes han sido certificados con dos o más deficiencias; mientras que las otras tienen  
una prevalencia considerablemente menor (Figura 7).  
Figura 7. Distribución porcentual de población con CUD según tipo de deficiencia certificada, por  
región y total país. Año 2017  
Fuente: elaboración propia en base al RNPCD 2017.  
El peso relativo de los grandes grupos de condiciones de salud en los tipos de deficiencia  
es diferente: las transmisibles y afines muestran un mayor peso proporcional en la defi-  
ciencia visceral y ostensiblemente menor en la auditiva y visual. Por su parte, las enfer-  
medades no transmisibles, tienen un marcado peso en estos dos tipos de deficiencia y en  
la mental / intelectual. Finalmente, las lesiones y envenenamiento tienen un peso muy  
bajo en todos los tipos de deficiencia, excepto en la motora, que representa más del 10%.  
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Figura 8. Distribución porcentual de grandes categorías de condiciones de salud de personas con  
CUD, según tipo de deficiencia certificada. Año 2017  
Fuente: elaboración propia en base a RNPcD, 2017.  
Entre las regiones (Figura 9), los grandes grupos de condiciones de salud presentan  
diferencias relevantes. Las enfermedades no transmisibles mantienen un peso relativa-  
mente homogéneo, con valores levemente superiores en el NOA y Cuyo. En contraste,  
el NEA se distingue por una menor proporción de enfermedades no transmisibles y  
una mayor presencia de enfermedades transmisibles, maternas, perinatales, metabóli-  
cas y nutricionales, así como de lesiones y envenenamientos. Este último grupo también  
muestra valores elevados en la Patagonia.  
Figura 9. Distribución porcentual de grandes categorías de condiciones de salud de personas con  
CUD, según tipo de deficiencia certificada. Año 2017  
Fuente: elaboración propia en base a RNPcD, 2017.  
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Al analizar el interior de las regiones, emergen heterogeneidades significativas. En la  
región Centro, CABA presenta el menor porcentaje de enfermedades transmisibles y  
afines, pero el mayor de lesiones y envenenamientos, mientras que Córdoba y Entre Ríos  
superan el promedio nacional en enfermedades transmisibles. En Cuyo, la distribución  
es similar al promedio del país, sin grandes diferencias internas. El NOA, aunque en  
conjunto se asemeja al total nacional, presenta disparidades: todas sus provincias, ex-  
cepto Saltaj, exhiben valores elevados de enfermedades transmisibles y afines, por lo  
cual, exceptuando esta provincia, la región tiene un perfil similar al NEA.  
Por su parte, el NEA muestra una mayor homogeneidad interna, con todas sus provin-  
cias por encima del promedio nacional en enfermedades transmisibles y afines, desta-  
cándose Chaco y Misiones, donde también son elevadas las lesiones y envenenamientos.  
Finalmente, la Patagonia presenta valores regionales cercanos al promedio nacional,  
pero con provincias que, en su mayoría (excepto Neuquén), superan dicho promedio en  
enfermedades transmisibles y afines, y registran además altos porcentajes de lesiones y  
envenenamientos.  
En conjunto, estos resultados evidencian un patrón regional diferenciado: mientras al-  
gunas regiones mantienen perfiles más cercanos al promedio nacional, el NEA y, el  
NOA (excepto Salta) concentran mayores cargas de enfermedades transmisibles y con-  
diciones asociadas a contextos de mayor vulnerabilidad socioeconómica, lo que refuer-  
za la relación entre perfil epidemiológico y desigualdades estructurales.  
Breve análisis de perfiles de morbilidad regionales e indicadores  
socioeconómicos y de salud  
NOAk y NEA presentan a nivel general indicadores socioeconómicos, de salud y de  
acceso desfavorables en comparación con el resto de las regiones, así como poblaciones  
más jóvenes en comparación con el resto del país. En estas regiones hay una mayor  
aparición de enfermedades transmisibles, maternas, perinatales, metabólicas y nutri-  
cionales. Asimismo, ambas regiones presentan un porcentaje mucho más bajo respecto  
del total país de enfermedades no transmisibles.  
Respecto al NEA, se presenta un punto relevante para traer a la discusión y pensar po-  
sibilidades que ayuden a explicar o contextualizar esta diferencia del noreste respecto  
del resto de las regiones. Por un lado, la región presenta dentro de este grupo un elevado  
peso de afecciones del período perinatal, afecciones que se encuentran fuertemente vin-  
j
El caso de Salta constituye una excepción, creemos que influenciada en gran medida por la estruc-  
tura demográfica de la población con CUD, que representa una población envejecida con una gran  
proporción de mayores de 66 años y, en los que probablemente prevalezcan condiciones vinculadas a  
enfermedades crónicas y degenerativas.  
k
Excepto Salta. De ahora en adelante cuando mencionemos al NOA estaremos exceptuando el caso  
particular de esta provincia.  
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culadas con el acceso a la salud y la atención recibida durante el embarazo y nacimiento.  
A nivel regional, tanto la disponibilidad de personal de salud como de establecimientos  
es baja, y además hay un porcentaje mayor de nacimientos que no suceden en esta-  
blecimientos de salud. Asimismo, este dato podría constituir la otra cara de las tasas  
de mortalidad perinatal y posneonatal: aquellos nacimientos con problemas de salud  
originados en este período que no terminan con la muerte, es posible que presenten  
alteraciones en el funcionamiento y una deficiencia.  
Por su parte, en el NOA, si bien no es alto el porcentaje de afecciones perinatales, sí  
hay un elevado porcentaje de malformaciones congénitas, deformidades y anomalías  
cromosómicas, el más elevado del país, con altos porcentajes de malformaciones del  
sistema nervioso y fisura alveolopalatina, que podrían estar vinculados con un déficit  
en la atención en el embarazo.  
Asimismo, ambas regiones presentan mayores porcentajes de enfermedades transmisi-  
bles por vectores, inmunoprevenibles y tuberculosis lo que indica una situación de salud  
de mayor precariedad.  
Por último, a NOA y NEA pertenecen las provincias que tienen los porcentajes más  
altos de causas externas, con predominancia de accidentes de transporte terrestre y dis-  
paros de armas de fuego.  
En relación al supuesto con el que comenzamos la investigación, creemos que se com-  
prueba parcialmente, al menos al nivel de los grandes grupos de condiciones de salud.  
Son las regiones que presentan a nivel global los indicadores más desfavorables tanto  
al nivel de su población total como en la población con CUD, y a su vez, presentan las  
estructuras demográficas menos envejecidas en promedio (tanto en la población total  
como en la población con CUD) las que presentan en proporción mayores porcentajes  
de enfermedades transmisibles, perinatales, metabólicas y nutricionales.  
Si bien estas tendencias se observan en los grandes grupos de condiciones de salud, no  
se replican con claridad en niveles más desagregados. Los hallazgos identifican proble-  
mas relevantes que requieren atención, pero responden a una combinación compleja  
de factores socioeconómicos y sanitarios que demandan análisis más profundos. Esto  
sugiere posibles fallas del sistema de salud en distintos niveles de prevención, que exigen  
abordajes diferenciados. En este sentido, no es posible plantear acciones lineales, aun-  
que estos resultados pueden servir como puntos de partida para futuras intervenciones.  
Para algunas provincias encontramos posibles vinculaciones entre indicadores socioe-  
conómicos y algunos resultados de salud; pero en otras, valores similares no producen  
los mismos resultados en términos de discapacidad. Por ejemplo, en relación a las en-  
fermedades inmunoprevenibles, si bien en buena parte de las provincias que tienen baja  
cobertura de vacunas tenemos un porcentaje relativamente más elevado de enfermeda-  
des inmunoprevenibles que afectan a la población con CUD, hay otras en las que esta  
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regla no se aplica. Es por esto mismo que sólo pueden abrirse camino nuevas hipótesis  
en torno al vínculo entre los perfiles de morbilidad y los indicadores analizados, y plan-  
tear algunas nuevas preguntas de investigación.  
La cantidad de establecimientos de salud disponibles no pareciera ser un indicador muy  
relevante que impacte en el perfil de morbilidad, en cambio sí podría tener una mayor  
incidencia en los resultados de salud la disponibilidad de profesionales.  
La cobertura de salud también podría ser un indicador a explorar en futuras investiga-  
ciones, en general en las regiones y provincias con una mayor cobertura de salud de la  
población certificada, hemos encontrado menor aparición de enfermedades o trastor-  
nos prevenibles.  
Otro dato llamativo, es que, en líneas generales, las provincias con mayor porcentaje de  
enfermedades transmisibles por vectores son las que presentan porcentajes más eleva-  
dos de deficiencia visceral.  
Es importante mencionar las limitaciones con las que nos hemos encontrado a lo largo  
de este trabajo para encontrar patrones comunes entre las variables propuestas. Una de  
las limitaciones posibles puede vincularse a las características propias de la población  
con discapacidad con la que hemos trabajado. Es importante destacar que la población  
con discapacidad que nosotros hemos analizado no pertenece al conjunto más vulne-  
rable en términos socioeconómicos, dado que el acceso al CUD implica un recorrido  
por un sistema de salud y un conocimiento que muchas veces no llega a los sectores más  
vulnerables, que ni siquiera acceden a esta certificación. La población con CUD en una  
gran proporción posee acceso a una obra social o prepaga, o plan estatal, a través de las  
cuales toma conocimiento de este instrumento. De todas maneras, también es necesario  
destacar que incluso contando con cobertura de salud prepaga se dan situaciones que  
demoran el acceso a la asistencia que requiere la persona con discapacidad.  
Y ahí aparece la necesidad de resaltar esta brecha entre la gente identificada con dis-  
capacidad por estudios poblacionales que barren el total de la población y las personas  
que efectivamente tramitan el CUD. Según el Estudio Nacional sobre el Perfil de las  
Personas con Discapacidad realizado por el INDEC en 2018, de las personas que fueron  
identificadas con discapacidad, solamente un 33,4% posee CUD vigente.  
Creemos que hemos realizado un valioso aporte en términos de definir un perfil de  
morbilidad detallado para cada una de las regiones y del país, y se han producido hallaz-  
gos relevantes, que, por las limitaciones propias de un artículo de estas características,  
no hemos podido profundizar. Para ello, invitamos a leer la tesis de forma completa.  
Esperamos que sea un puntapié inicial para futuras construcciones del conocimiento.  
Un posible abordaje más adecuado, por las características del fenómeno en estudio,  
podría ser trabajar con trayectorias de salud de grupos de sujetos certificados con disca-  
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pacidad, armando cohortes vinculadas por ejemplo, a determinados tipos de deficiencia  
condiciones de salud, ya que no en todas las personas interviene el sistema de salud en el  
mismo momento ni de la misma manera; y si bien el fenómeno está ligado a factores es-  
tructurales como la pobreza, problemas en la educación y acceso a la salud, es difícil es-  
tablecer correlaciones que se apliquen a toda la población, por su diversidad funcional.  
Podrían también realizarse a futuro estudios longitudinales que permitan analizar la  
evolución de la morbilidad en esta población y el impacto de las intervenciones imple-  
mentadas.  
Asimismo, por la complejidad del fenómeno, serían deseables investigaciones que traba-  
jen sobre los determinantes sociales en grupos pequeños de personas con discapacidad  
o que evalúen la efectividad de los programas públicos y políticas de salud vigentes en la  
actualidad, en pos de mejorar la calidad de vida de esta población.  
Consideraciones finales  
Desde una perspectiva teórica, el estudio contribuye a la comprensión del perfil epide-  
miológico de la población con discapacidad, proporcionando datos actualizados sobre  
sus principales condiciones de salud y las barreras que enfrentan.  
Como idea central, concluimos que el perfil de morbilidad está fuertemente mediado  
por la estructura demográfica y reproduce desigualdades regionales. Creemos que, si  
bien no hemos encontrado resultados concluyentes, la propia elaboración de este perfil  
y el hallazgo de los diferenciales en relación a la distribución de las condiciones de salud  
por región y por provincia, revisten de un marcado interés para poder explorar a futuro  
asociaciones entre variables.  
En la práctica, estos hallazgos pueden orientar el diseño y la implementación de es-  
trategias más efectivas en políticas públicas y programas de salud. Específicamente, se  
destaca la necesidad de fortalecer la atención primaria en regiones con menor cobertura  
sanitaria y mejorar la capacitación del personal de salud en la atención de personas con  
discapacidad.  
Resulta necesario diseñar programas específicos para mejorar el acceso a la salud de la  
población con discapacidad, considerando sus necesidades particulares e implementar  
estrategias para reducir desigualdades regionales, incluyendo la ampliación de infraes-  
tructura y recursos en zonas con menor acceso a servicios sanitarios. Asimismo, consi-  
deramos necesario y deseable la capacitación de profesionales de la salud que promue-  
van una atención más inclusiva y adecuada, pudiendo acompañar longitudinalmente la  
trayectoria de las PcD a través del sistema de salud.  
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