Desde Acá. Cimientos para una Salud Situada
Revista del Instituto de Ciencias de la Salud | UNAJ | ISSN: 3008-7627 | Julio-Diciembre 2026 | No 6
No obstante, sería prematuro afirmar que esta transformación ya está lograda: lo que la
experiencia ofrece son líneas de trabajo prometedoras que requieren mayor sistematiza-
ción y seguimiento. En la misma línea, las alianzas con clubes y federaciones aparecen
como un recurso valioso para enriquecer el aprendizaje, pero su sostenibilidad y efecti-
vidad están aún por demostrarse en el mediano y largo plazo.
En cuanto a las repercusiones previstas, se identifican tres líneas en desarrollo que
configuran el cierre provisorio de este relato: en primer lugar, un posible fortalecimiento
de la cultura de aprendizaje experiencial dentro de la comunidad universitaria; en
segundo lugar, la potencial posibilidad de modelar y replicar estas prácticas en otras
Universidades (siempre que se reconozcan las condiciones particulares que hicieron
posible esta intervención); y en tercero, prometedores avances en la colaboración entre
la UNAJ y los clubes regionales para consolidar prácticas supervisadas.
En primer término, la experiencia habría puesto de manifiesto que el aprendizaje expe-
riencial no es únicamente un método, sino una estrategia que busca incluir, demostrar
y afianzar contenidos en el área de discapacidad, y que permite la reflexión, la experi-
mentación y la transferencia de saberes se sostengan en un continuo diálogo con la vida
universitaria y con la comunidad deportiva. Este tipo de propuesta favorece, más que
asegura, la toma de decisiones pedagógicas situadas y la construcción de prácticas que
respondan a realidades diversas. El desafío pendiente es validar si ese fortalecimiento y
el compromiso con la excelencia educativa se traduce en cambios sostenibles.
En segundo término, la posibilidad de modelar la experiencia para su réplica en otras
instituciones de formación de posgrados se perfila como un objetivo alcanzable y desea-
ble, aunque no automático. La sugerencia de estandarizar principios y criterios de cali-
dad es válida, pero requerirá adaptaciones significativas según cada contexto discipli-
nario, institucional y cultural. La flexibilidad mencionada no es un añadido menor, sino
una condición de posibilidad que deberá negociarse en cada nueva implementación.
Por último, la ampliación de la colaboración entre la UNAJ y los clubes regionales, fe-
deraciones y deportistas con discapacidad emerge como un eje fundamental, pero tam-
bién como el aspecto más vulnerable de la propuesta. Articular recursos institucionales
con saberes de profesionales fortalece redes de apoyo y retroalimentación que puede en-
riquecer la formación de profesionales y la calidad deportiva y formativa en la región, a
condición de que dichas alianzas se sostengan en el tiempo más allá de las voluntades
individuales y los proyectos acotados. La pregunta que queda abierta es cómo asegurar
que estos vínculos no dependan exclusivamente de la iniciativa de algunos actores, sino
que se inscriban en políticas institucionales que garanticen su continuidad para facili-
tar experiencias de aprendizaje situadas, que aseguren coherencia, rigor y pertinencia
necesarias para la calidad de formaciones académicas.
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