Desde Acá. Cimientos para una Salud Situada
Revista del Instituto de Ciencias de la Salud | UNAJ | ISSN: 3008-7627 | Julio-Diciembre 2026 | No 6
que hace tiempo no estaba tan bien, y parcialmente se lo adjudica a su situación laboral.
En el contexto actual,
El trabajo independiente y el emprendimiento se convierten no
solo en un remedio más o menos explícito para el desempleo y la
crisis del empleo, sino también en la vanguardia profética de una
nueva economía capaz de superar finalmente la contradicción
entre capital y trabajo”16 (p. 45).
Queremos subrayar la naturalización de las condiciones de los trabajos clásicos en clave
negativa, al mismo tiempo que se idealiza ser el patrón de sí.
Además de lo dificultoso que resulta para PCDPS perdurar en un trabajo típico,
sus familiares hacen hincapié en sus patologías, raramente comprendidas por
la sociedad en general. E1 comenta que “como son nuestros familiares, ahí ya la
cuestión es diferente. Quizá porque no saben cómo lidiar con estas cuestiones
[…], y que si tienen un brote”. Las discapacidades psicosociales tienen desventa-
jas porque no se identifican a simple vista. “No es lo mismo un loco, genera más
temor”, dice E5. E3 coincide: “la discapacidad mental, lo psiquiátrico, es todavía
un fantasma que asusta […], es menos tangible”. La persona con padecimiento
psíquico se construye como un otro que no es predecible. Desde la perspecti-
va del entorno familiar, esta asociación entre locura y peligrosidad parece estar
arraigada. Vale señalar que en la producción académica se considera que la Ley
Nacional de Salud Mental5 marcó un punto de inflexión en la concepción de la
salud mental, generando avances discursivos y simbólicos.21,22,23,24,25 Sin embargo,
el estigma sigue operando porque el uso de eufemismos por corrección política
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no problematiza per se el problema de fondo: la construcción social del déficit.
Por otro lado, solo dos personas entrevistadas aluden a la economía social como forma
deseable para la organización laboral, que supone un sujeto emancipado de las dinámi-
cas descritas hasta aquí. Sin idealizar sus prácticas, entendemos que estos emprendi-
mientos proponen una lógica atenta a las condiciones de las PCDPS. No solo porque se
comparte y se enfrentan desafíos con pares, sino porque las normativas internas con-
templan la ausencia por crisis agudas, jornadas de trabajo realizables y el predominio de
la meta social por sobre la competitividad.21,27,28,29
A pesar de la ya citada preocupación por la generación de ingresos, hay un descono-
cimiento generalizado sobre las políticas públicas para la inclusión sociolaboral, aun-
que se resalta la necesidad de la acción estatal. Solo una entrevistada está al tanto de
empresas sociales en funcionamiento por haber participado en redes vinculadas a la
salud mental comunitaria, aunque no sabe que el fomento de estos dispositivos está
establecido por ley.5 El resto conoce algún caso de PCD que trabaja, con discapacidad
motora. Aluden también sin precisión al cupo para PCD en el Estado nacional y que el
sector privado accede a beneficios impositivos en caso de emplearlas.31 Pero consideran
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